
¿Qué es la neuralgia del trigémino?


Se entiende por neuralgia del trigémino al trastorno neuropático del nervio trigémino que provoca episodios de intenso dolor en los labios, ojos, naríz, cuero cabelludo, frente y mandíbula.
Si bien es cierto, el nervio trigémino atraviesa los dos lados del rostro, tiende a presentarse solo a un lado. Combinado con episodios de adormecimiento y pérdida de sensibilidad en una o ambas partes de la cara. En episodios críticos más intensos se manifiesta con parálisis temporal periférica facial.

¿Cuáles son las características de este dolor?


El dolor es muy intenso, punzante, lacerante, paralizante. Que se da desde el punto gatillo (lugar en el rostro que al ser tocado activa el dolor) y se extiende hasta la frente, cuero cabelludo, nariz, mandíbula superior, ojo oído, frente, cuero cabelludo. Acompañado muchas veces con palidez en el rostro y sensación de desvanecimiento.
Es considerado, uno de los dolores más intensos que pudiera soportar el ser humano. Tan es así que, en un momento del siglo pasado, llegó a denominársele "la enfermedad del suicidio".

¿Cómo empieza a manifestarse el síntoma?


Este síntoma se presenta en periodos de estrés emocional muy intenso. Se agudiza cuando se atraviesa por un momento de estrés y luego reaparece en etapa reparativa, pudiendo neutralizarse mediante relajación o cualquier otra técnica terapéutica.

En su etapa inicial, se sienten unos rayitos eléctricos en la parte media de la mejilla, y a medida que, se acentúa y se hace más complejo el conflicto emocional, que lo origina. El dolor se intensifica y pasa por episodios pasajeros. Hasta que llega un momento en que se hace crónico.

Antes de hacerse crónico, pasa por periodos críticos de hipersensibilidad. El dolor se activa en el punto gatillo, ante un ligero roce, hasta con la brisa del viento, o cuando se está comiendo, hablando, riendo, respirando, un estornudo.

¿Siempre llega a hacerse crónico?


Generalmente, este síntoma se hace crónico, tarde o temprano. Esto se debe a que, se vive en estado activo el conflicto o estrés que lo origina.

¿Cuál es el tratamiento médico?


En cuanto el síntoma se hace crónico, se recurre a la ayuda de fármacos anticonvulsivos, que actúan directamente sobre el cerebelo, -donde nace el nervio trigémino-, inhibiendo la reacción eléctrica de los impulsos cerebrales. De tal forma, los anticonvulsivos actúan como analgésicos.

La persona que padece este síntoma, llevará una vida normal. Salvo los efectos secundarios y adversos que, pudiera presentar ante la toma de los anticonvulsivos: pérdida de memoria, poca o nula capacidad de concentración, somnolencia, mareos, visión doble o borrosa, desorientación en el espacio y tiempo, inestabilidad motora, afección en el estómago, hígado y riñones, afecciones en la piel, etc.

Generalmente, el tratamiento con anticonvulsivos, va acompañado de ansiolíticos o antidepresivos.

Aún así, puede darse el caso que no se encuentre el tratamiento farmacológico efectivo, y el dolor continúe. En tal situación, se recurre a la cirugía.


Existen dos alternativas: La invasiva y la menos invasiva.

La invasiva: requiere intervención quirúrgica en el cerebelo, al haberse identificado una obstrucción causada por alguna arteria sobre el nervio trigémino.

La menos invasiva: Actúa sobre el conducto del nervio trigémino, logrando analgesiarlo por un periodo de dos a tres años.
La neuralgia del trigémino desde la Biodescodificación

¿Qué es lo que expresa?


Sentimientos de dolor, vergüenza, rechazo, separación, abandono, desvalorización. Que prefiero ocultar conscientemente.

Muestro una cara ante los demás, que no es la que realmente vivo.

¿Qué es lo que re-siento?


Siento un gran dolor y prefiero aparentar que todo está bien.

Siento vergüenza de la vida que llevo y vivo aparentando, ocultando lo que realmente vivo.

He sufrido una separación o pérdida (real, simbólica, imaginaria o virtual) que me duele y no quiero exteriorizar.

Me siento desvalorizad@. Pero debo mostrar que me siento muy bien conmigo mism@.

Nadie tiene que saber lo que realmente ocurre conmigo, porque no existe solución.

Ante los demás me muestro feliz, pero realmente siento una profunda tristeza.

Vivo con una persona a la que no amo, ni soporto. Pero tengo que aparentar lo contrario. No puedo aceptar ser la persona en la que me he convertido.

Me duelen sus malos tratos, pero debo demostrarle que yo soy mejor que él (ella) y que no me afecta lo que dice o hace.

Siento una cachetada, cada vez que me demuestra: desinterés, abandono e indiferencia.

Mi lema es: A mal tiempo, buena cara.

¿Cómo soluciono estos conflictos que siento conmigo mism@?


Ámate con toda el alma más que a nada en el mundo.

Acepta tus sentimientos de dolor, vergüenza, rechazo, separación, abandono, desvalorización. Nadie tiene por qué ser perfecto en esta vida. Todos estamos rotos. Es por cada una de esas roturas por donde verás la luz que brilla dentro de ti.

No sientas culpa, no existe la culpa, todo está en tu mente. Cada momento que viviste fue necesario. Era parte de tu aprendizaje.

Por cada uno de esos momentos de dolor, hoy eres la persona que eres. Te hiciste fuerte.

Hoy eres, la que se enfrenta dándole su verdadera cara a la vida. La que se muestra con su luz y su oscuridad. La que no le importa la opinión de los demás. Porque brilla con luz propia.
Gracias. Gracias. Gracias.
Marinés Medina Hernández
Bioterapeuta y Coach Bioemocional
11/01/2021
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