Sanar nuestras relaciones es sanar el vínculo con nosotros mismos.
Todas las personas que llegan a nuestra vida son espejos. El agrado o malestar que nos provocan, responde a lo que llevamos dentro.
Mirarnos en el espejo que nos muestran los demás no es nada fácil. Nuestro corazón se reviste con gruesas capas de dolor para ocultar a nuestr@ niñ@ herid@ que es controlad@ por el miedo, aquel monstruo que l@ tiene prisioner@ y le impide ser feliz.
El camino del autoconocimiento y sanación es duro y permanente. No existen recetas mágicas. Ni curas milagrosas.
Lo importante es hacernos conscientes y convertirnos en fieles observadores de nosotros mismos.
Cada persona o situación que nos incomoda o molesta nos brinda la gran oportunidad de aprender y seguir creciendo.
En vez de culpar a lo externo, enfoquémonos en... ¿Qué es lo que me viene a enseñar? ¿Para qué ocurre esto? ¿Cuál es el aprendizaje que puedo aprovechar?
Todas las enseñanzas están directamente conectadas con el amor hacia ti.
En cuanto más aprendas a valorarte, aceptarte y amarte. Te sentirás libre del miedo que controla a tu niño interior y proyectarás el amor que nace en ti, por ti y hacia ti. Irán sanando todas tus heridas. No sentirás más dolor. Solo inmenso amor. 


Ten por seguro que ese amor se expandirá hacia los demás y tus relaciones se desarrollarán en armonía con el universo.
Al fin y al cabo, si los otros no lo entienden, respeta su tiempo, cada uno vive su propio proceso.
Vive el tuyo de la mejor manera y... ¡Sé feliz!!!
Marinés Medina Hernández
Bioterapeuta y Coach Bioemocional

No hay comentarios.:
Publicar un comentario