Los viajes rutinarios a nuestros diversos destinos son una gran oportunidad para encontrarnos con nosotros mismos.
Actualmente existe la tendencia de ocupar el tiempo de los viajes en revisar redes sociales, escuchar música que nos transporta al pasado o a una realidad utópica, sin ningún objetivo solo permanecer distraídos y dispersos.
El que vive consciente, por el contrario, aprovecha los viajes para meditar y así conectarse con su Yo superior, apartarse del mundo estando en él.
Se cree comúnmente que para meditar necesitas estar en un ambiente especial. Por el contrario, para meditar solo necesitas enfocarte en ello, y puede darse en cualquier momento del día, ya sea por lapsos cortos o largos.
Entrar en meditación mientras caminamos, manejamos, viajamos en bus, tren, avión, etc., es vivir en consciencia, hacernos uno con el universo, hablar con nosotros mismos, vivir el ahora y armonizar nuestra mente, cuerpo, espíritu y emociones.
Marinés Medina Hernández.
Bioterapeuta y coach bioemocional.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario