Reflexión:
Existen padres tan sobreprotectores que resultan tan castrantes y limitantes para sus hijos, como los dominantes y controladores. Dan opiniones sobre lo que podría ser mejor para ellos, lo que les conviene. Hagan lo que hagan, siempre están programándose en función a hacerlo con sus hijos. Realmente, sin saberlo, están cortando alas a sus hijos.
Existen muchos hombres y mujeres que no pueden realizar una vida afectiva satisfactoria en pareja, porque siempre existirá la sombra de la aprobación o aceptación de los padres.
No seamos mamá gallina, no tengamos hijos pollitos, que aunque gallos, a pesar de tener alas no se echan a volar.
Dejemos a nuestros hijos en libertad para vivir su propia vida. Lo mejor que podemos hacer, es ser las raíces, donde ellos saben que podrán llegar en cualquier momento y darles confianza, valores, no crearles dependencia, ni obligaciones, mientras podamos tener los recursos y capacidades para seguir valiéndonos por nosotros mismos. Para que ellos se sientan en total libertad, vivan su propia vida y echen a volar en pos de sus propios sueños.
Marinés Medina Hernández
Bioterapeuta y Coach Bioemocional
22/01/2021

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