El Budismo como corriente filosófica ha sido recibida con beneplácito en occidente, la gran sabiduría que encierra en sus mensajes nos estimulan al crecimiento en valores espirituales, a ser mejores personas y enriquecer nuestra vida interior. Contribuye al autoconocimiento y conlleva a experimentar una vida en plenitud. En el campo psicológico, también produce un efecto purificador, nos libera de emociones negativas y el bienestar emocional que evidencia es sanador.
En los talleres de superación personal, se toman 7 frases budistas como referencia, ya que invitan a la reflexión y si decides poner en práctica su contenido, el cambio positivo en tu vida no ha de hacerse esperar:
1. El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.
El dolor y el sufrimiento no son lo mismo, la diferencia está en la decisión de pasar por un trance o permanecer en él. El dolor es una sensación física, emocional. El sufrimiento depende de la mente. Lo más saludable y en concordancia con nuestro verdadero SER es aceptar que todo pasa porque tiene que pasar y era lo necesario para nuestro aprendizaje.
2. Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora.
No tiene sentido vivir de añoranzas, ni preocupados en lo que todavía no ocurre. El uno ya no existe y el segundo es incierto. Lo único válido y sobre lo que tenemos capacidad de elección y creación es el presente. Este pensamiento nos lleva a vivir conscientes en el instante que estamos viviendo, porque es el único sobre lo que tenemos injerencia y poder.
3. Cuida el exterior tanto como el interior, porque todo es uno.
La plenitud está en la unidad. El bienestar se encuentra en el equilibrio entre lo que vemos y lo que no vemos de nosotros. Solemos enfocarnos en el cuerpo, el aspecto físico. El budismo, nos enseña a cultivar el aspecto espiritual y alcanzar la paz interior. Lo indispensable es entendernos como unidad, lograr la cohesión entre cuerpo y esencia, cuerpo y alma, cuerpo y emociones, cuerpo y pensamientos. Somos uno, presencia y corazón. Es así como, viviremos conscientes y a plenitud este instante, el presente, el aquí y ahora.
4. Más vale usar pantuflas que alfombrar el mundo.
Somos llamados a reconocer nuestros propios recursos, las herramientas con que hemos sido dotados para transitar el camino de la vida. Para ello, debemos ser conscientes de nuestras capacidades, dones y talentos. Es sabio, aprender a dosificarlos. Y así vivir a plenitud en un constante proceso de crecimiento y evolución.
5. No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo.
Tu dolor es tuyo, no pertenece a nadie más. Implica aprender a asumir lo que viviste y asimilarlo como aprendizaje. Es incoherente buscar culpables, proyectar tu dolor, afectando a los demás. Esta máxima encierra compromiso, responsabilidad y un gran respeto por nosotros y por los demás.
6. No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita.
Un pensamiento que nos llama a identificar qué es para nosotros lo más esencial. Vivir en paz o desear cada día tener más.
Nosotros mismos, somos los que alimentamos un deseo insatisfecho por acumular riqueza material, y así, nos imponemos retos cada vez altos, que nos llenan de angustias y desesperanzas. Esta máxima nos llama a vivir con templanza, y recibir con total aceptación y agrado lo que el universo nos brinda.
7. Para entender todo, es necesario olvidarlo todo.
Regresemos a ser niños, sin creencias, impuestas por la sociedad, lo convencional, lo que solo nos sirve para este plano de supervivencia. Esta máxima nos enfrenta con la valentía de desaprender, olvidar lo que nos ha sido útil para mantener el status quo de las cosas. Olvidemos lo aprendido, lo convencional. Atrevámonos a ser nuevamente niños. Retomemos ese deseo de aprender lo nuevo. Lo que será realmente trascendente en nuestra vida. Es básicamente la muerte del Ego y el nacimiento del verdadero Ser.
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