Muy por el contrario de lo que se cree, el cierre de cada ciclo en tu sanación es muy doloroso.
Cuando optas por reconstruirte, aceptas vivir conscientemente y hacerte responsable de atender y sanar tus heridas. Aquellas que se encuentran custodiadas por tu ego, el Cancerbero vigilante que controla tu mente, dispuesto a no dejarte entrar y mantenerte vibrando en emociones densas dirigidas por tus pensamientos inconscientes.
No se trata de luchar contra el Ego, se trata de hacerte su aliado. Al fin de cuentas, gracias a él te has mantenido vivo hasta este momento.
Es solo cuando entras conscientemente en su juego, que puedes transformar aquello que no deseabas sentir para empezar a transformarlo. Es solo cuando dejar de negar lo que sientes, cuando aceptas esas emociones que te alejan de tu verdadera esencia. Cuando dejas de luchar contra el Ego, el Cancerbero y dejas que te abrace con sus garras y hunda sus colmillos en tu cuello cuando mueres a tu vida anterior y renaces a tu nueva vida.
Tu cuerpo, mente, espíritu y emociones aceptan al fin el cambio que debe suscitarse y este proceso de transformación implica romper tu antiguo yo, cual cascarón que ha de destruirse para dar paso a tu verdadero ser.
Es solo cuando logras atravesar el umbral a tu nueva vida, habiendo de superar etapas en las que solo te queda seguir adelante porque rendirte no es una opción, es que puedes saborear el placer y la satisfacción de la paz y felicidad que envuelve todo tu ser.
Marinés Medina Hernández
Bioterapeuta y Coach Bioemocional

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