Aceptar una herida significa mirarla, observarla detenidamente y saber que, tener situaciones que resolver forma parte de la experiencia del ser humano. - Lisa Bourbeaur, autora de La Sanación de las 5 heridas
El dolor y el miedo instalados en nuestro inconsciente son el resultado de una herida emocional.
La herida existe, lo creas o no, todos somos controlados por la herida a través del Ego.
El Ego, aquel programa de supervivencia que nos ha permitido llegar a este momento, crea máscaras o características dominantes en nuestra personalidad, que actúan como mecanismo de protección ante la amenaza de ser tocados en aquella herida que nos produce dolor y miedo.
La herida emocional queda guardada en el inconsciente. Es nuestro niño interior herido.
Aquel niño que se sintió abandonado o perdido ante la ausencia de sus padres o seres queridos.
Aquel niño que se sintió rechazado porque escuchó alguna vez que era diferente, al que se le negó atención, tiempo y cariño, al que se le prohibía ser o hacer con libertad.
Aquel niño que se sintió humillado y avergonzado, el que muchas veces fue insultado a tal punto que le hicieron sentir que no era bueno, ni importante.
Aquel niño que se sintió engañado, traicionado. El que esperaba le fueran cumplidas las promesas que nunca se hicieron realidad.
Aquel niño que nunca entendió los maltratos físicos y verbales por algo que no había hecho por qué lo castigaban por decir la verdad.
Aquel niño espera por tu ayuda. Empieza a atenderlo y dale todo el amor que necesita.
Marinés Medina Hernández
Bioterapeuta y Coach Bioemocional

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